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Apartamento bajo el Castillo

 

El apartamento se enclava en la Calle Castillo, que bordea al sur la base del peñón donde se ubica el Castillo de Íllora, dentro del entorno del bien de interés cultural. Originariamente, en el solar existía una pequeña vivienda de dos plantas alineada a fachada, de reducida altura y con cubierta a dos aguas. Según los restos de la misma encontrados en el solar, fue construida mediante muros de mampostería en una sola crujía y con una estructura de forjados de rollizos de madera que se ejecutaban inclinados y acabados con teja cerámica curva en la cubierta.

 

En el nuevo proyecto, el tratamiento de los distintos niveles y volúmenes responde al entendimiento de la tipología urbanística y a la integración dentro del entorno del Castillo. La primera pieza de la vivienda reproduce los planos inclinados y las alturas de la vivienda preexistente. El resto de volúmenes de la edificación son de menor altura, se terminan con cubierta plana de color neutro y se fragmentan en distintos niveles que tratan de pasar desapercibidos dentro del conjunto.

 

El acceso, la cocina, la sala de estar y el comedor se ubican en un único espacio generoso que contrasta con la primera percepción que se podría intuir de las reducidas dimensiones del solar. Las distintas alturas y planos inclinados del techo crean en el interior una diversidad de ambientes y evitan la monotonía dentro de la casa. Este techo, nos muestra la textura del hormigón estructural enfatizado por una iluminación indirecta lineal en varias de sus aristas. El apartamento se encuentra un nivel por encima de la calle, sobre un local comercial. La escalera de acceso se diseña cuidadosamente en base a la máxima economía de espacio sin mermar la comodidad de utilización. La sala de estar se orienta a norte y se vincula con el Castillo, en el lado más privado y tranquilo del solar, bañada por una agradable luz difusa. La cocina y el acceso con la escalera se vinculan a la calle orientada al sur, recibiendo una luz directa filtrada por unas esbeltas ventanas verticales dispuestas en serie que imprimen ritmo a la fachada.

 

La alta compacidad de la vivienda, la ventilación cruzada norte-sur de los espacios, el estudio de los huecos, los aislamientos y el cuidadoso tratamiento de los puentes térmicos dotan a la vivienda de unas altas prestaciones en cuanto a  ahorro energético que, junto con la instalación de calefacción mediante caldera biomasa y el tratamiento de agua caliente sanitaria mediante placas solares, procuran un buen comportamiento bioclimático con una baja emisión de CO2.